
«Claro que mi camisa es pirata pndjo. Estoy apoyando a México no a Adidas» El meme surgió en redes sociales después de que el avance de la Selección Nacional de México en el mundial conllevara que miles de uniformes de color verde inundarán las calles.
Si las semanas antes del mundial las playeras se vendían continuamente en el centro de la Ciudad de México el fervor por la clasificación del equipo nacional llevo la venta de playeras pirata a cualquier esquina de la ciudad.
Fue tan evidente la venta informal que tanto la FIFA, las autoridades y medios nacionales e internacionales se hicieron eco de la realidad. Las redadas de las autoridades propiciadas por la FIFA fueron anecdóticas y el sentimiento de apoyar a la selección nacional vistiendo la playera verde sobrepasó cualquier atisbo de control de las autoridades.
Se realizaron decomisos simbólicos y se evidenció en los noticieros el poder de la piratería en la economía nacional. Se asumió todo el proceso como una suerte de folclore nacional sin entender el poder y la necesidad de las economías alternativas globales.
Al comprador pirata no le importan las más que posiblemente injustas relaciones de producción de la economía informal. Las relaciones de producción de la economía formal no son mucho más justas ¿Por qué no comprar lo mismo pero más barato?
Ante la corporativismo y privatización de la FIFA, generando el mundial más caro de la historia, la mayoría con menos acceso ha encontrado economías paralelas que pudieran dar color a sus sentimientos. Muera la FIFA y viva el fútbol. Muera el capitalismo y viva la piratería.